Rutas en Autocaravana
2007 - Semana Santa - Galicia con los cinco sentidos
...GALICIA con los cinco sentidos.... Por Ana y Pablo (los Argentinos)
-Nuestra vista:
se llenó de los colores de los campos, bosques, y de los distintos tonos del mar. Sorprendiéndonos con las coloridas y enormes Camelias de los jardines. El panorama desde los faros, la playa de las catedrales, los cabos. Admirando los Pazos y las casas de los indianos. ¡Cuántas inversiones con los "pesos" argentinos!
Nos emocionamos al ver el jardín que en Betanzos construyeron los hermanos García Naveira, con tantas reminiscencias de lo vivido por ellos en Argentina...
Y apreciamos los trabajos de la cerámica colorida de Sargadelos...
-Por nuestros oídos:
entraron los trinos de la variedad de pájaros que nos despertaban por las mañanas; el chocar de las olas en las piedras; el susurro de las cascadas por Caaveiro;... y el dulce acento que tienen los gallegos al hablar. Y también el agudo sonido de las gaitas, que acompañaban los pasos de la procesión en Viveiro ó en la taberna de O'Cebreiro. Y ni qué decir de los interesantes relatos de las guías... sobre todo en el museo de A Fonsagrada!!
-El olfato:
se impregnó del aroma a eucaliptos, a hierba recién cortada, a tierra mojada, al salitre del mar. Y de las cocinas de los mesones a cocido y a pulpo a feira. Sin olvidar el placer de acercar la copa de buen ribeiro o albariño. Pero sobre todo ese olor de la queimada tan bien preparada por Julio (esta vez con chamusquina...)
-Y nuestro tacto:
disfrutó del abrazo con los compañeros de viaje. Nos volvimos a encontrar con muchos de los que compartimos otros recorridos. Y acariciamos las cabecitas de Tuno, Patxi, Susi, Chispas y demás perritos.
-Por último el gusto:
lo llenamos al paladear los típicos sabores del Pote Gallego, la cazuela de pulpo, el Lacón con Grelos, la tarta de Santiago, el queso de tetilla con membrillo, y ...los vinos blancos gallegos (de los que dimos buena cuenta al salir de tapeo), y el insuperable orujo de hierbas...
Con las estupendas cenas que nos ofreció Enrique nos quedamos pipones y se nos soltó la lengua en chistes y discusiones animadas.
Con todo esto y mucho más, disfrutamos de este recorrido por tierras gallegas bajo un sol espléndido... y nos quedamos con ganas de volver... pero con Enrique, que tan bien nos guía!!!!